Sábado, Agosto 19, 2017
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XIV Región de los Ríos: La autopista fluvial de Valdivia

autopista

El proyecto Transporte Fluvial Sustentable (TFS) de Valdivia, la iniciativa que busca aprovechar los ríos que cruzan la ciudad para descongestionar sus calles a través de taxis solares que recorran sus aguas, nació de un malestar. El malestar de sentir que tras el terremoto de 1960, la ciudad había dado la espalda a sus cauces y había empezado a tratarlos casi como un obstáculo geográfico, como “un divisor que parte Valdivia en Norte-Sur, Este-Oeste, al que ojalá que echemos cemento y eliminemos”, dice Alex Wopper, sociólogo nacido en Alemania, pero que llegó a Chile hace 28 años, donde se convirtió en empresario.

El CEO del astillero Alwoplast hace un alto entre las conversaciones con sus clientes internacionales –a los que vende yates que bordean el millón de dólares– y cuenta que la idea de TFS comenzó a tomar forma en 2010, cuando junto a otros empresarios y académicos de la zona viajó a Alemania buscando ideas que devolvieran al río su importancia en la ciudad. En ese “viaje de prospección”, dice, observaron diferentes formas de aprovechar estos recursos como parte integral de la urbe. “Llegando a Berlín nos encontramos con un quiosco gigante con botes de arriendo. Eran botes solares de cuatro o cinco metros y hablando con uno de los empresarios que participaron en ese viaje, Richard Luco (doctor en Ingeniería Naval), pensé que era algo que podíamos copiar en Valdivia”, recuerda.

El primer intento no resultó como esperaban. Se trató de una embarcación de nueve metros y medio de eslora, pensada para unos 15 pasajeros, que funcionó bien como lancha, pero no como lancha solar, ya que requería de un casco que ofreciera una mínima resistencia al avanzar en el agua para así consumir menos energía. El segundo intento fue mejor y así nació el Solar 1, al que le siguieron Solar 2 y Solar 3, que “operan 100% con energía solar, paneles en el techo, un motor eléctrico y un banco de baterías. El primero lleva cuatro años funcionando y los otros dos, tres años, siete días a la semana”, detalla Wopper.

Lo siguiente fue construir un barrio flotante, el que se erigió con unidades octogonales de 60 metros cuadrados y que hasta ahora suma una superficie total de 512 metros cuadrados, la que “no tiene conexión a tierra firme, produce su propia luz y cinco mil litros de agua al día, es decir, convierte el agua del río en potable y procesa toda las aguas grises y negras (…). Son más de 800 millones de pesos invertidos, por el entusiasmo durante la construcción del proyecto TFS, entre las embarcaciones y el barrio”, dice el empresario.

El tercer paso era convertir este proyecto –reconocido este año con un Premio Avonni– en una iniciativa público privada de gran alcance que aprovechara los cauces como ejes estructurantes de Valdivia y que permitiera sacar entre 30 y 50 del total de micros antiguas que recorren la ciudad universitaria, algo que Wopper no ha logrado. Dice que durante la administración de Sebastián Piñera se creó una mesa náutica y que con el gobierno actual también ha habido conversaciones, pero de resultados, nada.

El intendente, Egon Montecinos, ve el tema con más optimismo. Cuenta que hace un mes y medio, representantes públicos y privados están trabajando en una mesa de conectividad vial para la ciudad, donde analizan el caso: “Es un proyecto innovador, único y estamos en esa disposición, en esta mesa de conectividad, de plantearlo como una alternativa viable que conecte la ciudad de Valdivia, pero estamos explorando el mecanismo”, recalca.

http://www.capital.cl/poder/2015/12/23/151218-xiv-region-de-los-rios-la-autopista-fluvial-de-valdivia